• CONOCE A: HUV, LAS HUERTAS VERTICALES CON TRASFONDO SOCIAL

    Menno Hope, Gabriel Arévalo y Francisco Brahm son las cabezas detrás de HUV: Huertos Urbanos Verticales. Este emprendimiento partió a fines del año pasado de forma bastante improvisada, pero en muy poco tiempo se afirmaron y le encontraron un sentido muy particular a lo que hacen, dándole trabajo a personas en rehabilitación por drogas y/o privadas de libertad y contribuyendo a la creación de espacios verdes comunitarios.   

    "Yo hice un huerto para mi casa, subí la foto a Facebook, a muchos les gustó, y justo tenía un contacto en la cárcel de Puente Alto. Entonces me dije, ¿por qué no encargarle la fabricación de los huertos de madera a personas privadas de libertad? Luego llegó Pancho, con quien nos conocimos estudiando yoga (ambos somos profesores), a decirme que estaba interesado en el proyecto y a contarme que estaba la oportunidad del local donde estamos hoy (en Av. Italia). Entonces él se unió y nos comprometimos con este enfoque social. Las vendemos acá y parte de lo que se genera lo destinamos para hacer huertos comunitarios en diferentes lugares", cuenta Gabriel Arévalo, publicista de profesión.

    Posteriormente, por un amigo en común, conocieron a Menno, un holandés que vive hace un par de años en Santiago. Diseñador gráfico, artista y arquitecto de jardines, se entusiasmó con el proyecto apenas le contaron de él, así que decidió unirse al equipo como director de arte de HUV.

    Actualmente, además de trabajar con reclusos de las cárceles de Colina y Talagante, trabajan con centros de rehabilitación de drogas. "Nosotros les pasamos los materiales y ellos fabrican las cajas. En el fondo, les compramos la mano de obra. También les estamos enseñando a cultivar, para poder comprarles las plantas. Y queremos que aprendan a hacer compost, para que usen los desechos orgánicos de sus establecimientos en los cultivos", agrega Francisco.  

    A los tres los une la naturaleza y el hecho de tomar conciencia en torno a ella: "Nuestra idea principal es que la ciudad sea más verde: si los edificios se llenaran de huertos se verían más lindos y también mejoraría el aire que respiramos. Además, es un tema de crear conciencia. Al cultivar, entregas amor, cariño, y luego cuando te comes lo que es tuyo experimentas algo distinto. Y al tomar conciencia de lo que comes tomas conciencia de lo que pasa a tu alrededor, valorizas más", explica Gabriel. 

    Respecto al su rol social, añaden que "el hecho de trabajar con la madera desde la nada hasta terminar algo es súper power para las personas con poca tolerancia a la frustración y que por lo general están aislados de sus familiares y entorno, al igual que el trabajo con la tierra. Por un lado es una fuente de ingreso, pero también es una forma de que vuelvan a vincularse con algo, porque las plantas requieren de dedicación y constancia. Alrededor del mundo hay muchas experiencias de terapias exitosas en torno a cultivos de distinto tipo". 

    Encuentra las huertas verticales de HUV acá.

    Publicado el 02/06/2016 por Marian Zink